A la hora de definir el macrigobierno, solemos escuchar cómo resalta su carácter noventista, neoliberal, recesivo, en todas y cada una de las acciones de gobierno… como si en la actualidad reviviéramos experiencias pasadas.

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“El Congreso de Viena”, estampa anónima, según Jean-Baptiste Isabey, 1819 (detalle).

 

Sin embargo esas definiciones dejan gusto a poco. Creemos que en general explican cómo funciona el macrigobierno (preveemos cuáles serán sus próximos movimientos: desregular, flexibilizar, privatizar) pero no qué es (y cómo ganarle en las urnas).

Para construir un gobierno peronista –que de eso se trata- no basta describir el funcionamiento del actual gobierno. Para volver hay que estudiar y analizar su esencia, o lo que proclama el macrigobierno como tal.

A la luz de la teoría, en contraste con su práctica, pero sobre todo con el uso de categorías de análisis que rindan cuenta de la realidad. Eso permitirá ver las fortalezas y los flancos débiles de este ocasional adversario. Que gobierna.

De lo contrario, podríamos caer en proyectar sobre el macrigobierno nuestros propios deseos, frustraciones e interpretaciones, que caractericen al macrigobierno según los conceptos que usamos para el neoliberalismo, cuando este macrigobierno es otra cosa.

Pues crear un adversario según conceptos pasados, que fueron operativos en su tiempo, es un excelente negocio… para el propio macrigobierno, que sacudirá las críticas como caspa de la solapa.

En efecto, quedarnos en el “qué buenos que fuimos, qué malos que son” apenas nos pone en el opuesto simétrico del macrigobierno sin necesidad de autocrítica ni de reflexión. Sin necesidad de trabajar, pensar o actuar.

Como el opuesto simétrico del gobierno es el no-gobierno, queda la tentación de acciones sólo conmemorativas, basadas en definiciones rápidas del macrigobierno, que limitan la capacidad para ser una opción de gobierno frente a la sociedad en las próximas elecciones.

Entonces, no estaremos a la altura de nuestra historia y de las circunstancias actuales. Si es que queremos volver.

Por eso es que entender y analizar el macrigobierno en su existencia real, en sus actos y en sus dichos, requiere sin duda de conceptos nuevos, ya que el macrigobierno es un acontecimiento novedoso.

En efecto, el macrigobierno no necesitó de golpes de estado ni de golpes de mercado como sí lo hizo el neoliberalismo. El macrigobierno no intermedia el poder con militares, ni con peronistas ni con radicales. Nos ganó las elecciones… o quizás, nosotros, las perdimos.

Es allí donde, según veremos, el concepto que pensamos para definir el macrigobierno es “neoconservador”.

Continuará…