¡Qué los tiró a los gringos

una gran siete,

navegar tantos mares,

venirse al cuete,

qué digo venirse al cuete!

“La Vuelta de Obligado”, de Brascó y Merlo

 

 

A veces, aunque no siempre, el calendario juega a favor. Es así como este domingo es para los peronistas el Día de la Militancia, y el próximo miércoles es el Día de la Soberanía Nacional para toda la Nación Argentina. Descorchemos.

En 1845 los países más avanzados de la tierra, referentes de la cultura occidental, estaban ocupados en ampliar sus imperios coloniales, en particular a través de las masacres y el saqueo organizado. Ya lo habían hecho en China, donde el Reino Unido inició las guerras del opio, con el objeto de vender esa droga (prohibida en China). Nada más que algunos millones de muertos.

Un chino fumador de opio, plenamente inserto en el paraíso del libre comercio.

El mismo año en que Portugal se apropiaba de Macao, Francia y el Reino Unido tuvieron la peregrina idea de brindarle a la Confederación Argentina los beneficios del libre comercio. A tal efecto reunieron una flota de guerra y una flota mercante, para ingresar por nuestros ríos interiores, desconocer nuestra soberanía e insertarnos en el mundo. Gracias.

Bombardeo de las posiciones argentinas.

Entonces fue en la Vuelta de Obligado, el 20 de Noviembre de 1845, donde las tropas argentinas sufrieron una derrota militar, y los europeos consiguieron una cara victoria. Pudieron seguir su camino, sin abrir el comercio y hostigados por las tropas de la Confederación. Rosas, a cargo de las relaciones exteriores, logró que en sendos tratados las potencias agresoras reconocieran nuestra soberanía.

Versión moderna de la nuestra Bandera en la Vuelta de Obligado.

Creo que con razón, el historiador Pacho O´Donnell (cuyo ancestro revistaba en las tropas de la confederación) le otorga a la Vuelta de Obligado el mismo significado que tiene la batalla de “el Alamo” para los norteamericanos (aunque defendíamos lo nuestro, y no buscábamos lo ajeno). Diría que Obligado es más parecida a Valmy, cuando las milicias revolucionarias francesas derrotaron al ejército prusiano, en 1792: era un hecho increíble. Como la gesta de Obligado.

La Vuelta de Obligado, según Rodolfo Campodónico.

 

También disfrutamos el Día de la Militancia. De hecho, un militante hispano-argentino dejó su opinión sobre la Vuelta de Obligado plasmada en una carta a un amigo (se consigue en wikipedia):

Ya sabía la acción de Obligado; ¡qué inequidad!

De todos modos los interventores habrán visto por esta muestra que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que abrir la boca.

A un tal proceder no nos queda otro partido que el de no mirar el porvenir y cumplir con el deber de hombres libres sea cual fuere la suerte que nos depare el destino, que en íntima convicción no sería un momento dudosa en nuestro favor si todos los argentinos se persuadiesen del deshonor que recaerá en nuestra patria si las naciones europeas triunfan en esta contienda que en mi opinión es de tanta trascendencia como la de nuestra emancipación de la España”.

Es la visión de un tal José de San Martín. También señalaba “Ni puedo concebir que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su Patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempos de la dominación española. Una felonía tal ni el sepulcro la puede hacer desaparecer”.

Juan Manuel de Rosas le contestó. Usted nos ha dejado el ejemplo de lo que vale esa decisión y no he hecho más que imitarlo. Todos mis esfuerzos siempre serán dirigidos a sellar las diferencias existentes con los poderes interventores de un modo tal que, nuestra honra y la independencia de estos países, como de la América toda, queden enteramente salvos e incólumes.” O como transformar una derrota militar en una victoria política.

Por cierto, también festejamos el regreso de Juan Perón, nuestro conductor, un 17 de Noviembre de 1972. Perón siempre vuelve. Todos los días, nada más que hoy lo vivimos con más intensidad. Y nos gusta. Mucho.

Porque si la militancia y la soberanía tienen algo en común es que es un asunto de todos los días. La Patria misma es un plebiscito cotidiano, decía Ernest Renan. Todos los días hay que militar, ya que la soberanía no es un don, ni un hecho de naturaleza, ni está nunca asegurada por siempre. Es lo que nos constituye como sociedad política, nos significa como ciudadanos, en la construcción de la Comunidad Organizada. Sin Militancia diaria no tendremos Soberanía.

Ah, la canción de la Vuelta de Obligado de Brascó y Merlo… es un Triunfo.